Entonces Jesús tomó los panes, y habiendo dado gracias, los repartió a los que estaban recostados; y lo mismo hizo con los peces, dándoles todo lo que querían.
Juan 6:11
En Ierusalem: Anno Domini los jugadores competirán por ver quien es el que consigue sentar a sus seguidores más cerca de Jesús y sus apóstoles en la Última Cena antes de que llegue la sentencia del Sanedrín.


Siguiendo el sentido horario los jugadores se irán turnando para completar las 4 fases que conforman un turno:
- Jugar una carta de la mano
- Visitar a un apóstol (opcional)
- Comprar una carta de Mahane (opcional)
- Reponer la mano de cartas
El juego combina diferentes mecánicas: colocación de trabajadores, gestión de recursos y gestión de la mano, siendo esta última la principal. Todos los jugadores parten con el mismo mazo y este nunca variará a lo largo de la partida. Se podrán añadir nuevas cartas a la mano (Mahane o Año 33), pero nunca al mazo del jugador. Es una mecánica muy curiosa e innovadora y es en esta donde reside la complejidad del juego.
Posee variantes de 1 a 4 jugadores, siendo a 3 y sobre todo a 4 donde mejor se capta la esencia, quedando en las otras dos variantes algo cojo. Quizás sea a 2, donde más se resienta, ya que en el modo solitario se reta al jugador en un curioso modo campaña lo que hace que la rejugabilidad sea alta.
No es un juego muy complejo en cuanto a las reglas, hay que agradecer lo bien explicado y estructurado que está el manual. La dificultad del juego reside en la búsqueda de combinaciones (para visitar a un apóstol) y el uso del almacenaje.
El juego cuenta con una gran cantidad de componentes, siendo lo más llamativo las pegatinas, que hay que poner sobre las figuras para darle un mejor aspecto. De hecho hay pegatinas para poner sobre los apóstoles en diferentes idiomas. El trabajo de pegarlas es laborioso y puede que aborrezca al principio, pero el resultado final es mas que satisfactorio.

Artísticamente hay luces y sombras. En algunos diseños se alcanza un resultado magnífico, el tablero, los apóstoles, Jesús, …. No obstante, en otras partes se siente algo sobrio, concretamente en las cartas. Además la simbología de las acciones en su mayoría resulta confusa. Al principio hay que jugar algunas partidas con manual en mano para entender estas, no se intuye bien la referencia.


Opinión personal
Ierusalem es uno de esos juegos que no va a dejar indiferente a nadie, sobre todo por lo arriesgado de la temática. Creo que consiguen no herir sensibilidades y puede ser disfrutado por todo el mundo, aunque pueda ser un tema que no atraiga e incluso ahuyente. Su mayor inconveniente puede estar en que no escala muy bien a menos de tres jugadores haciendo una variante que provoca que se pierda la esencia del juego.
Puntos positivos
- Temática innovadora y arriesgada
- Lo bien que aprieta al jugador en la gestión de la mano, recursos y seguidores
Puntos negativos
- A dos jugadores o solitario se siente diferente que en tres o cuatro
- Las partidas parecen desarrollarse siempre con la misma estrategia
- Es muy difícil que Judas Iscariote afecte negativamente a alguien salvo a 4 jugadores

